sábado, 30 de marzo de 2024

- Conocer Egipto, su cultura y religión

                     Viajar a Egipto para conocer mejor la cultura y religión egipcias

El cristianismo nació, en el siglo I, como un grupo judío más. La diferencia con el resto de los grupos del judaísmo de la época (saduceos, fariseos, esenios, celotes…) radicaba en que el cristianismo defendía que el Mesías anunciado por los profetas y esperado por los judíos ya había llegado a la Tierra. Este Mesías era Jesús de Nazaret, un maestro carismático que anunció la inminente llegada del Reino de Dios, se enfrentó con las autoridades judías y murió crucificado.

                    San Marcos, arte cristiano copto de Egipto. El Apóstol y el faro de Alejandria

A partir de este acontecimiento, sus seguidores defendieron que Jesús había resucitado y, con él, todos resucitaríamos. El mensaje de Jesús iba destinado a todos los seres humanos y no solo al pueblo de Israel, algo que también distinguía a los cristianos del resto de judíos.

arte cristiano copto de Egipto

Estas diferencias provocaron unos primeros enfrentamientos entre judíos y cristianos, de los que el Nuevo Testamento se hizo eco, como podemos ver en la lapidación del diácono Esteban, en el año 34 (Hch. 6, 8-15). En el año 70, los romanos destruyeron el Templo de Jerusalén, provocando la huida tanto de judíos como de cristianos.

                                                        arte cristiano copto de Egipto

Gran parte de ellos se refugiaron en Egipto, donde ya existían anteriormente comunidades judías, bastante importantes y muy influyentes en el judaísmo del segundo Templo. La principal ciudad que acogió a los recién llegados fue Alejandría. El papel de Alejandría en el judaísmo del segundo Templo: En la ciudad de Alejandría existía una importante comunidad judía desde el principio de la era ptolemaica. En la época de Ptolomeo II (285–246 a.C.), los judíos de la comunidad de Alejandría sintieron la necesidad de traducir al griego los textos sagrados, pues las nuevas generaciones ya no tenían el hebreo más que como una lengua relegada a la liturgia.

                                            arte cristiano copto de Egipto

Esta magna empresa fue apoyada desde el principio por las autoridades, ya que era una manera de aculturar más rápido a los judíos (Feliz de Astacio, 2019). Esta traducción y compilación de los textos sagrados incluyó, además de la Tanaj o Biblia hebrea, otros textos redactados en griego y con claras influencias de la literatura egipcia. Esta influencia se ve en las similitudes con algunos textos sapienciales egipcios, como podemos comprobar al comparar el libro bíblico de Proverbios con el de Enseñanzas de Amenemope egipcio.

A finales del siglo I, los judíos rechazaron los textos griegos y crearon el canon hebreo. La Biblia alejandrina, también llamada Septuaginta o de los LXX, era considerada por los judíos como algo propio de los cristianos, por lo que dieron un paso definitivo en la separación entre ambas religiones, al optar por un canon diferente al empleado por los cristianos. En efecto, hay varios indicios de que los evangelistas utilizaban la Septuaginta como referencia de los textos sagrados.

El judaísmo de la época de Jesús de Nazaret estaba muy helenizado y ya había tenido fuertes influencias de la religión egipcia. El uso de la Septuaginta, las similitudes entre textos bíblicos y literatura egipcia o la creencia en el Más Allá se pueden analizar como muestras de esta influencia (Feliz de Astacio, 2019). Aquí buscamos conocer la relación de Egipto con el judaísmo del siglo I d.C. y cómo contribuyó a separar al cristianismo de esa religión.

La configuración de la teología y doctrina cristianas no pueden entenderse sin conocer bien la situación de la ciudad de Alejandría en los primeros siglos de nuestra era. En esta ciudad se encontraba un importante centro de enseñanza de la filosofía del platonismo medio, al que asistían paganos, judíos y cristianos. Estos últimos fundaron el Didaskaleion, un centro de enseñanza de teología cristiana, que tuvo una clara influencia del platonismo medio (Fernández Hernández, 2010). El debate filosófico y teológico que se produjo en Alejandría entre paganos, judíos y cristianos es el objeto de estudio de este trabajo.

En el espacio de cuatro siglos, los cristianos pasaron de ser una pequeña secta judía, a extenderse por todo el Imperio y ser perseguidos por las autoridades romanas, para acabar imponiéndose al resto de creencias religiosas. Durante ese periodo, surgieron diferentes corrientes cristianas o herejías, cuyo enfrentamiento entre sí acabaría conformando la doctrina cristiana definitiva que se impondría en los siglos IV-V. En todo este proceso, el peso del pensamiento egipcio sería esencial. En su mayor parte, pasaría al cristianismo después de haber sido transformado por la cultura grecorromana.

En esta parte, se trata de analizar esas influencias filosóficas y teológicas que entraron en el cristianismo directamente desde la religión egipcia o a través de la romana. Además de la importancia que los filósofos y los teólogos tuvieron en la adopción de elementos egipcios para la configuración del cristianismo, es esencial estudiar cómo cambió de religión el pueblo egipcio. Los habitantes del Nilo conocieron muy pronto a los cristianos, que se alojaron en diferentes lugares, tanto del Alto como del Bajo Egipto.

El judaísmo ya estaba bastante influenciado por la cultura y religión egipcias, por estar fuertemente helenizado, sobre todo las comunidades de la Diáspora. La más numerosa era la de Alejandría, donde se tradujo al griego la Biblia hebrea. Por eso, el cristianismo, que era un grupo judío más, partió de una religión muy helenizada y con elementos provenientes de la religión egipcia, además de otras religiones, como el zoroastrismo.

Alejandría se convirtió en una ciudad esencial para el cristianismo de los primeros siglos. Los teólogos alejandrinos estaban en constante contacto con los filósofos neoplatónicos, de los que recibieron notables influencias. El cristianismo se extendió por las clases bajas de todo Egipto, pero no abandonaron sus costumbres paganas. Estas continuaron en su vida cotidiana y pasaron a formar parte del cristianismo, habiendo pasado antes por un sincretismo con la religión grecorromana.

Los eremitas que marcharon al desierto se refugiaron en tumbas de la época faraónica, entrando en contacto con todo el programa iconográfico de los textos funerarios egipcios. De ahí provendrían muchas leyendas sobre el Infierno o las fuerzas del mal y algunos elementos que pasaron a la iconografía como la psicostasis (pesado del alma). Estos eremitas, conocedores de la literatura egipcia, sobre todo la sapiencial, habrían posibilitado que esta influyese en sus escritos.

La fascinación que vida de estos eremitas produjo en toda la Cristiandad llevó a muchos a visitarlos, extendiéndose por todas partes sus escritos, sus oraciones y el monaquismo egipcio. La reutilización de templos paganos hizo que gran parte de la iconografía egipcia fuese adoptada por los cristianos. Las primeras iglesias se construyeron sobre templos egipcios, donde se destruyeron algunas imágenes, pero no todas. En las iglesias de nueva construcción, se utilizaron elementos tomados de esos templos, que acabaron pasando al arte cristiano.

jueves, 28 de marzo de 2024

- Católicos y Coptos en comunión

El 5 de enero de 1964, tuvo lugar el encuentro y abrazo, en Jerusalén, entre el papa Pablo VI y el patriarca de Constantinopla Atenágoras I. Un encuentro después de siglos de separación entre la iglesia ortodoxa y la iglesia católica.

  La última vez que un papa y un patriarca de Constantinopla se habían encontrado fue durante el concilio de Florencia, en 1439. Eran el papa Eugenio IV y el patriarca de Constantinopla José II. Este murió ese mismo año y está enterrado en la iglesia de Santa Maria Novella de Florencia.

  Desde entonces, y sobre todo después de hecho que sucedió poco después del concilio de Florencia, la caída de Constantinopla en manos de los otomanos en 1543, no hubo ningún otro contacto personal entre el obispo de Roma y el patriarca de Constantinopla. El gesto, pues, de Pablo VI y de Atenágoras representa un acontecimiento de una importancia capital. A la pregunta de los periodistas de por qué había ido a Jerusalén, Atenágoras respondió: "Para decir 'Buenos días' a mi querido hermano el Papa. Hace quinientos años que no nos hablábamos"

  Durante 1963 hubo algunos contactos entre Roma y Constantinopla. En diciembre, Pablo VI anunció que pensaba peregrinar a Tierra Santa (sería el primer viaje de un papa en el extranjero). El patriarca Atenágoras, refiriéndose a esto, decía que sería un acto de la Providencia si los cabezas de las Iglesias se podían encontrar en Jerusalén para orar juntos en los Lugares Santos.

  Efectivamente, el 5 de enero de 1964 el patriarca Atenágoras visitaba el Papa Pablo VI en la sede de la delegación pontificia en Jerusalén y se fundían en un abrazo de hermandad, y al día siguiente, día de la Epifanía, Pablo VI visitaba Atenágoras a la sede del patriarcado ortodoxo de Jerusalén. Un encuentro así, como recordó el Papa, ya había estado en la mente del papa Juan XXIII.

  Como continuación y fruto de ese abrazo, Roma y Constantinopla hacían simultáneamente, el 7 de diciembre de 1965, el gesto simbólico de levantar las excomuniones que mutuamente se habían lanzado en 1054 … excomuniones que constituyeron el "Cisma entre Oriente y Occidente".

  Tras el encuentro en Jerusalén, ya es habitual que el patriarca de Constantinopla u otros patriarcas ortodoxos visiten el papa en Roma, o que el Papa visite personalmente alguna de estas sedes patriarcales. Esto es posible gracias al gesto de Pablo VI y Atenágoras en 1964.

  Pero, a pesar de la importancia de estos intercambios, no son lo mismo ni tienen la plenitud de significación del abrazo en Jerusalén. Entonces se trató del encuentro de dos Iglesias hermanas en el seno de la Iglesia madre, la única madre de todas las Iglesias, que es Jerusalén, como se ruega en la antigua anáfora de Santiago. También el Papa recordaba que Cristo elevado en la Cruz, en Jerusalén, atrae a todos hacia él (Jn 12,32).

  Después de aquel acontecimiento, y teniendo presente el espíritu de aquel encuentro y de aquel abrazo, las Iglesias hermanas pueden visitarse las unas a las otras y establecer lazos que las acerquen a la comunión plena. Para consolidar este camino ecuménico, en 2014 está previsto que el papa Francisco visite Tierra Santa durante el mes de mayo, como han hecho los otros sucesores de Pablo VI.

El Papa Francisco se refirió a los sesenta años del "gesto histórico de fraternidad realizado en Jerusalén"

“Siguiendo el ejemplo del abrazo fraterno del 5 de enero de 1964, en Jerusalén, entre Pablo VI y el Patriarca ecuménico Atenágoras – que marcó un punto de inflexión en las relaciones entre católicos y ortodoxos tras un milenio de excomuniones mutuas – oremos por la paz en el mundo”.

Hace sesenta años, en estos mismos días, (5 enero 2024) el Papa San Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras se reunieron en Jerusalén, rompiendo un muro de incomunicación que había mantenido separados a católicos y ortodoxos durante siglos. 

Aprendamos del abrazo de esos dos Grandes de la Iglesia en el camino hacia la unidad de los cristianos, rezando juntos, caminando juntos, trabajando juntos.

                   Pablo VI rezando, arrodillado, en el piso del Cenáculo de Jerusalén

Desde Jerusalén, un camino ininterrumpido de unidad

Una reflexión del cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca latino de Jerusalén, 60 años después de la peregrinación de Pablo VI a Tierra Santa. El espíritu del encuentro entre el Papa Montini y el Patriarca Atenágoras en 1964 fue renovado en 2014 por el Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé I de Constantinopla:

La alegría que el acontecimiento de la peregrinación del Papa Pablo VI aportó hace sesenta años a la vida de la ciudad de Jerusalén, la carga de novedad que suscitó, siguen formando parte de la vida actual de los cristianos de Tierra Santa. En efecto, como siempre, y como todo lo que concierne a Jerusalén, la profunda significación de aquellos acontecimientos y, en particular, el encuentro entre el Santo Padre y el Patriarca Ecuménico Atenágoras, cambiaron el rostro de la Iglesia e indicaron su camino hasta nuestros días.

El Obispo de Roma regresó a Jerusalén, de donde había partido hacía dos mil años. En la peregrinación que le llevó a los principales lugares santos, se encontró con las heridas que la historia ha dejado bien visibles en la geografía de los lugares y de las personas de entonces y de hoy. Pero también recogió el fuerte y poderoso abrazo de toda la población, que le acogió con increíble alegría y entusiasmo, y que mostró a sus pastores, de forma incuestionable, la voluntad de no quedar prisioneros de la difícil historia de esta tierra, sino de ir más allá. Vídeos de la época muestran a Pablo VI que, al entrar en la Ciudad Santa, casi fue aplastado por la multitud entusiasta y eufórica. 

A veces, en efecto, bastan pequeños gestos que, tal vez sin saberlo, eran esperados y buscados por muchos, para liberar el deseo de encuentro y de paz que arde en el corazón de todo hombre, especialmente aquí, en Tierra Santa, marcada por eternas tensiones, conflictos y divisiones. La Jerusalén cristiana estaba parada, casi suspendida, entre antiguas leyes, reglamentos que parecían paralizar, más que regular, la vida común. La visita del Papa Montini tuvo el mérito de romper ese muro, que entonces parecía muy sólido, de los diversos statu quo, a menudo utilizados más mal que bien, para evitar llegar a un acuerdo. Esa simple visita bastó para barrer siglos de polvo sobre nuestras relaciones.

El encuentro con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla fue sin duda el acontecimiento que marcó aquella peregrinación. El regreso de Pedro, después de dos mil años, a Jerusalén, cuna de la Iglesia una e indivisa, no podía dejar de mirar aquella herida, la más profunda de todas, que marcó el camino de la Iglesia durante todo un milenio. Y, de hecho, el regreso de Pedro a Jerusalén fue también el inicio de un nuevo camino, para todos los cristianos, de acercamiento, de reinterpretación y redención de sus respectivas historias, del deseo y la nostalgia de la unidad perdida. Al fin y al cabo, volver a Jerusalén y partir de ella conlleva siempre y necesariamente un cambio profundo. Jerusalén para un cristiano es el lugar que dio concreción a la Redención, que cambió el significado del perdón, de la justicia, de la verdad. No se puede venir a Jerusalén sin asumir estas realidades, que aquí, repito, adquieren una concreción única.

Mucho ha cambiado el diálogo ecuménico desde entonces. Hoy damos por sentadas las actitudes de respeto y amistad entre las Iglesias. Se lo debemos a ellos, al Papa y al Patriarca Ecuménico, y a su valentía, a su visión. Francisco, con su peregrinación de oración a Tierra Santa en 2014, y con el renovado encuentro con el Patriarca Ecuménico Bartolomé, ha mostrado concretamente lo lejos que ha llegado la Iglesia en esos cincuenta años y después. En 1964, el encuentro se celebró en el Monte de los Olivos, un lugar significativo, pero también periférico a la ciudad de Jerusalén. En 2014, en cambio, se celebró en el corazón de la Jerusalén cristiana, el Santo Sepulcro, que no sólo es el lugar que conmemora la muerte y resurrección de Cristo, sino también el lugar que, con razón o sin ella, se considera el símbolo de nuestras divisiones.

Por supuesto, los que vivimos en Jerusalén sabemos bien lo largo que sigue siendo el camino y lo difícil que resulta a veces estar y vivir juntos, pero el mero hecho de que este acontecimiento tan importante pueda celebrarse en nuestro lugar más querido es una señal inequívoca del camino que hemos recorrido hasta ahora. Hace sesenta años, aquel abrazo derribó el muro de división entre las dos Iglesias, inaugurando una nueva era para la vida de la Iglesia. El abrazo celebrado cincuenta años después ha renovado una alegría y una unidad en el Espíritu que ninguno de nosotros puede prever ahora, pero que ya está dando abundantes frutos para la vida de la Iglesia hoy. Lo vemos en la restauración de la Basílica, que se hace conjuntamente, algo que hoy se da por descontado pero impensable hace sólo unos años. Los encuentros, las declaraciones, las iniciativas comunes entre las Iglesias hoy se consideran asuntos ordinarios. Las iniciativas pastorales conjuntas, en las escuelas, en las parroquias, son expresión de un deseo de fraternidad que no es sólo de unos pocos, sino de toda la comunidad cristiana local, en sus diversas confesiones. El Vademécum pastoral de la Iglesia católica, que da indicaciones concretas sobre cómo celebrar los sacramentos para las familias mixtas (que son casi todas), respetando la sensibilidad de todos, es otro ejemplo.

También hoy, quizá más que ayer, necesitamos hombres y mujeres valientes, capaces de visión, de saber ver más allá del dolor presente, de liberar nuestros corazones oprimidos por demasiados miedos, y que, como Pablo VI y Atenágoras, con sus palabras y sus gestos, sepan mostrar hoy a los cristianos de Tierra Santa el difícil y fascinante camino de la paz.

+Pierbatista Pizzaballa

* Cardenal Patriarca de Jerusalén de los Latinos

jueves, 21 de marzo de 2024

- Monasterios coptos en Wadi Natrun

Wadi Natrun, (Uadi al-Natrum o Uadi Natrum) es un valle localizado en la Gobernación de BeheraEgipto, que incluye una ciudad con el mismo nombre. El nombre refiere la presencia de ocho lagos diferentes en la región que producen sal natrón. El natrón, la sal natural utilizada en el proceso de momificación, procedía de este valle en la antigüedad.

  Uadi Natrun, en lo que una vez fue un oasis cultivado dispone de cuatro monasterios que se pueden visitar, son conocidos en árabe como Deir el-Amba Bishoi, Deir es-Suriani, Deir Abu Makar (San Macario) y Deir el-Baramus.

  Durante la época romana, los cristianos fueron perseguidos muchas veces., y especialmente alrededor del año 300, cuando habia muchos seguidores, temiendo la muerte, huyeron de las ciudades hacia el desierto.

  Wadi Natrun se ha convertido en un conocido e importante centro del cristianismo y un destino de piadosas peregrinaciones. Aproximadamente había unos 50 monasterios. A menudo fueron saqueados por bereberes del desierto (especialmente en el siglo IX), pero después de cada invasión, ambas iglesias fueron reconstruidas, así como el conjunto. Los peregrinos venían a ellos no solo, a orar. Hasta ahora, solo han sobrevivido 4 monasterio, respetado por los coptos y recibiendo numerosas peregrinaciones.

  Cada uno de los monasterios fue construido de manera similar: fortaleza rodeada por una muralla defensiva con una torre de vigilancia y un puente levadizo, con una o dos iglesias adentro, almacenes, refectorio, cocina, panadería y celdas de monjes.

  Durante la era cristiana, el Wadi Natrun protegió a San Macario el Grande que se retiró allí en 330. Su presencia atrajo a numerosos creyentes, con lo que poco a poco se empezaron a construir iglesias y hospicios para peregrinos, y monasterios para religiosos. No se debe confundir con el desierto de Nitria, ubicado más al norte, más cerca de Alejandría.

  Desde los primeros siglos de nuestra era, el Uadi Natrun sirvió de refugio a los cristianos de Egipto, acosados por las autoridades de Bizancio. Habiendo recurrido muchas veces al exilio para preservar su fe, los coptos vivieron allí, primero como ermitaños antes de organizarse en comunidades. Así es como se establecieron casi cincuenta monasterios en el siglo iv. Hoy en día, solo quedan cuatro, todavía habitados por monjes:

·         Monasterio de los Sirios o Deir El-Suryani.

·         Monasterio de los Romanos o Deir Baramos.

·         Monasterio de San Bishoi o Deir Amba Bichoi.

·         Monasterio de San Macario el Grande o Deir Abu Makar.

Algunos de los santos más renombrados del Uadi Natrun incluyen a varios Padres del Desierto, incluyendo a San AmmónSan ArsenioSan Juan el EnanoSan Macario de EgiptoSan Macario de AlejandríaSan Moisés el MoroSan Bishoi, Santos Máximo y Domatio, San Poemen y San Samuel el Confesor.

  Cientos de monasterios coptos florecieron en el pasado, en los desiertos de Egipto, pero hoy en día solo permanecen aproximadamente unos 20, así como siete conventos, operados por más de 1.000 monjes coptos y cerca de 600 monjas.

  Conocido como Scetis o Desierto de Scetis o Sceta. En la literatura cristiana, es conocido como Scetis o Skete y es uno de los tres centros monásticos cristianos primitivos localizados en el desierto del noroeste del delta del Nilo. Los otros dos centros monásticos son Nitria y Kellia. Estos tres centros a menudo se confunden fácilmente y algunas veces se los denomina como un único lugar (como 'Nitria', 'Desierto de Nitria' o 'Desierto de Scetis'), pero son localizaciones distintas, aunque sean geográficamente cercanos entre sí y con historias interrelacionadas. Scetis es más conocido hoy día porque sus antiguos monasterios permanecen en uso, a diferencia de Nitria y Kellia, que solo tienen restos arqueológicos.

Testimonio de unos peregrinos a Wadi Natrun:

..”Tuvimos que pasar un par de controles de la policía, y allí fue donde nos dijeron que fuéramos al de San Bishoy, que seguramente se podría pasar. Que a San Macario no.
Para allí fuimos, pasamos otro control, y hay como una especie de recepción. No pusieron ningún problema para la visita. Era domingo, y estaba lleno de coptos que iban a pasar el día en los monasterios. Nos asignaron a un monje bastante mayor, que hablaba inglés y francés, y nos hizo una visita guiada por distintas dependencias del monasterio (iglesia, un par de capillas, refectorio antiguo, pequeño museo, jardín,...).

Al final nos invitaron a comer en el refectorio nuevo, allí comparten lo que tienen con todo el que visita los monasterios. Estuvo muy bien, comimos con el monje que nos hizo de guía, y con una familia copta que había ido a bautizar al nieto más pequeño ese día. Al final tienen unas cajas para dar el donativo voluntario que quieras. También visitamos más tarde el Monasterio de los Sirios, nos dijeron en el anterior que también se podía entrar sin problemas. Aquí había algo menos de gente, y también nos hicieron una visita guiada con un monje más joven que hablaba inglés, pero fue más rápida y menos interesante.
A nosotros nos pareció muy interesante, no tanto por el tema artístico, porque se conservan partes de los monasterios de los siglos VI a IX, pero están bastante deterioradas y ha habido tantas reformas posteriores que no queda mucho, sino por ver cómo vive su fe la comunidad copta, que es la principal minoría religiosa de Egipto. Nos sentimos muy bien acogidos”,

+Monasterio de San Bishoi (también Bishoy, Pshoi, o Bishoi​) en Uadi Natrun, así en honor de Bishoi de Nitria, es el monasterio más famoso de la Iglesia copta ortodoxa de Alejandría. Es el monasterio situado más al este de los cuatro monasterios de Uadi Natrun.

  San Bishoi fundó este monasterio en el siglo iv. El 13 de diciembre de 841 (4 de koiak del 557), dando cumplimiento a los deseos del santo, el papa José I de Alejandría trasladó a este monasterio los cuerpos incorruptos de Bishoi y de Pablo de Tamma, originariamente enterrados en el Monasterio de San Bishoi en Deir el-Bersha. Actualmente, ambos cuerpos se encuentran en la iglesia principal del monasterio.

  El Monasterio de San Bishoi conserva las reliquias de san Bishoi, san Pablo de Tammah y las de otros santos. Quienes lo han visto aseguran que el cuerpo de san Bishoi permanece incorrupto.

  El monasterio cuenta con cinco iglesias, la principal de ellas consagrada a san Bishoi. Las otras iglesias están consagradas a la Virgen Maríasan Abaskirón el Soldadosan Jorge y san Miguel arcángel. El monasterio está rodeado por una muralla, construida en el siglo V para protegerlo contra los ataques de los Bereberes. Se construyó un primer castillo a principios del siglo xx, pero fue posteriormente reemplazado por un castillo cuatro plantas construido por el papa Shenouda III. 

Papa copto Shenouda III

Además, el monasterio cuenta con un pozo conocido como el Pozo de los Mártires. Según la tradición copta, los bereberes limpiaron sus espadas en este pozo después de haber matado a los Cuarenta y Nueve Mártires de Escete y posteriormente arrojaron en él sus cuerpos, antes de que los cristianos recuperaran los cuerpos y pudieran enterrarlos en el cercano Monasterio de   San Macario el Grande.

  Bajo Shenouda IIIpapa de la Iglesia copta ortodoxa entre 1971 y 2012, se adquirieron y pusieron en valor nuevos terrenos alrededor del monasterio. Se construyeron espacios destinados a la cría de aves de corral y ganado y a la fabricación de productos lácteos. Se restauraron iglesias y edificios antiguos y se construyeron celdas para los monjes, casas de retiro, una residencia papal, unos anexos para un área de recepción, un auditorio, salas de conferencias, vallas y puertas de acceso. Tras su muerte, en marzo de 2012, Shenouda III fue enterrado en el monasterio.

Monasterio de San Macario el Grande, también conocido como Dayr Aba Maqār es un monasterio copto ortodoxo situado en Uadi El Natrun, a unos 92 kilómetros al noroeste de El Cairo, junto a la carretera entre El Cairo y Alejandría.

  El monasterio fue fundado alrededor del 360 por San Macario de Egipto, que ejerció como padre espiritual de más de 4.000 monjes de diferentes nacionalidades. El monasterio se ha mantenido habitado por monjes de manera constante desde su fundación en el s. IV. Varios santos cristianos y Padres de la Iglesia primitiva fueron monjes en el Monasterio de San Macario, incluyendo a San Macario de AlejandríaSan Juan el EnanoSan Pafnucio el AscetaSan Isidoro de PelusioSan Arsenio el GrandeSan Moisés el MoroSan Poemeno o San Serapión, entre otros.

  En 1969, el monasterio comenzó un periodo de renovación, tanto espiritual como arquitectónica, con la llegada de doce monjes bajo el liderazgo espiritual del Padre Matta El Meskin (Mateo el Pobre). Estos monjes habían vivido juntos durante diez años, completamente aislados del mundo, en las cuevas del desierto de Uadi El Rayan, a unos 50 km (31 millas) al sur de Fayún.

  El papa Cirilo VI ordenó a este grupo de monjes que abandonara Uadi El Rayan y se trasladaran al Monasterio de San Macario el Grande para restaurarlo. En ese momento, en el monasterio ya solo vivían seis monjes de avanzada edad y sus edificios históricos amenazaban ruina. Los nuevos monjes fueron recibidos por el abad del monasterio, el Obispo Miguel, Metropolitano de Asiut.

  Bajo el papa Shenouda III, que se había ocupado personalmente de la restauración del Monasterio de San Bishoi y del Monasterio de Paromeos, y tras catorce años de actividad constante de reconstrucción y renovación espiritual, la comunidad monástica en el Monasterio de San Macario llegó al centenar de monjes​.

  El Monasterio de San Macario mantiene lazos espirituales, académicos y fraternos con varios monasterios de otros países, incluyendo la Abadía de Chevetogne, en Bélgica, la Abadía de Solesmes y el Monasterio de la Transfiguración, en Francia, la Comunidad Monástica de Bose, en Italia, Deir El Harf, en el Líbano, y el Convento.

                                                        Papa copto Shenouda III

  El Monasterio de San Macario el Grande contiene las reliquias de muchos santos, incluyendo las de los Cuarenta y nueve mártires de Escete.

+Monasterio de Santa María El-Sourian

El Monasterio de Santa María El-Sourian es un monasterio copto ortodoxo ubicado en Wadi El Natrun. Se encuentra a unos 500 metros al noroeste del Monasterio de San Bishoy.

  El monasterio está dedicado a la Virgen María y lleva su nombre. En referencias eruditas del siglo XIX generalmente se le llama convento o monasterio de Santa María Deipara. Es más conocido hoy en día como el Monasterio Siríaco o el monasterio de los Siríacos (árabe: Dayr al-Suryān) porque fue utilizado principalmente por monjes de la Iglesia Ortodoxa Siria entre los siglos VIII y XIV.

  Por tanto, el monasterio sirio fue establecido por aquellos monjes del monasterio de San Pishoy que rechazaron la herejía juliana. En el momento de su construcción, lo llamaron Monasterio de la Santísima Virgen Theotokos.

  Hacia principios del siglo VIII dC el monasterio fue vendido a un grupo de ricos comerciantes siríacos de Tikrit, que se habían establecido en El Cairo. Estos comerciantes convirtieron el monasterio para uso de los monjes sirios y lo rebautizaron Monasterio de la Santísima Virgen de los Sirios. Ésta podría ser una de las fuentes del nombre moderno del monasterio. Sin embargo, también es posible que el monasterio ya hubiera estado habitado por monjes sirios desde el siglo IV d.C., lo que podría remontar el nombre del monasterio a ese período.

  El monasterio sirio, como el resto de los monasterios de Scetes, fue objeto de feroces ataques por parte de beduinos y bereberes del desierto. El quinto de estos ataques, que tuvo lugar en el año 817 d.C., fue especialmente desastroso para este monasterio. El monasterio fue reconstruido en el año 850 dC. por dos monjes, llamados Mateo y Abraham.

  En el año 927 d.C., uno de los monjes del monasterio, conocido como Moisés de Nisibis, viajó a Bagdad para pedir al califa abasí Al-Muqtadir que concediera exención de impuestos a los monasterios. Luego, Moisés viajó por la región de Siria y Mesopotamia en busca de manuscritos. Después de tres años de viaje, regresó a Egipto, trayendo consigo 250 manuscritos siríacos. Esto hizo del Monasterio Sirio una instalación próspera e importante, que poseía muchos tesoros artísticos y una biblioteca rica en textos siríacos.

  En el interior del monasterio, hay una gran puerta conocida como Puerta de las Profecías, que presenta diagramas simbólicos que representan el pasado y el futuro de la fe cristiana a través de los ojos de los monjes cristianos del siglo X.

  Hoy en día, el monasterio sirio ofrece una gran oportunidad para estudiar el desarrollo de la pintura mural copta. Entre 1991 y 1999 se descubrieron en la Iglesia de la Santísima Virgen y en la Capilla de los Cuarenta y Nueve Mártires varios segmentos de pinturas murales superpuestas, que datan de entre los siglos VII y XIII. Actualmente hay un proyecto en curso para descubrir, restaurar y conservar pinturas murales dentro del monasterio.

  El monasterio está rodeado por una gran muralla, construida a finales del siglo IX, y cuya altura varía entre 9,5 y 11,5 metros. El monasterio también incluye una torre del homenaje (torre) y un refectorio. Las cinco iglesias dentro del monasterio llevan el nombre de la Virgen María (2 de las iglesias), los cuarenta y nueve mártires, los santos Honnos y Marutha y San Juan el Enano.

+Monasterio de los Romanos o Deir Baramos.

También llamado el «Monasterio de los Romanos», es el más alejado de los cuatro y el más complicado de ir debido a las estrictas reglas que practican los 80 monjes que lo habitan.  Según los escritos de Serapion, fue fundado por dos príncipes romanos, Máximus y Domitius, quienes se encontraron con san Macario después de un viaje por Palestina.

El monasterio contiene dos iglesias o capillas: la de El Adra o de la Virgen y la de San Teodoro.  Al oeste de la iglesia de El Adra se halla la capilla de San Jorge; en el muro norte, hay un santuario con incrustaciones de marfil y vidrieras que contienen los cuerpos de san Moisés el negro y san Isidoro.

Se encuentran a 110 km de El Cairo, rumbo a Alejandría.

Crónica de una excursión a Wadi Natrún:

  “La zona desértica donde reside la vida monástica de Wadi Al Natrun es una depresión salpicada por una decena de lagos de sal. Su mezcla de bicarbonato y carbonato de sodio fue usada por los faraones para la liturgia de la momificación. El inhóspito páramo está plagado de ecos bíblicos, el valle es como uno de los lugares sagrados que la Sagrada Familia visitó durante su viaje a Egipto. 

En el siglo IV, San Macario, retirado en el Valle del Natrón, fue seguido por miles de personas que prefirieron la vida aislada del desierto. Organizadas en comunidades, estas personas vivían en celdas y cuevas. Bien fortificados contra los ataques lanzados por los nómadas del desierto, los monasterios de Wadi Al Natrun se volvieron autosuficientes. Así es como se establecieron casi cincuenta monasterios en el siglo IV. Hoy en día, solo quedan cuatro, todavía habitados por monjes: monasterio de los Sirios o Deir El-Suryani, monasterio de los Romanos o Deir Baramos, monasterio de San Bishoi o Deir Amba Bichoi y monasterio de San Macario el Grande o Deir Abu Makar (visitaremos 2 de ellos, dependiendo de la disponibilidad de los monjes). La ciudad santa paleocristiana de Abu Mena fue edificada sobre la tumba del mártir Menas de Alejandría, muerto en el año 296 d.C. Se conservan la iglesia, el baptisterio, las basílicas, los edificios públicos, las calles, los monasterios, las viviendas y los talleres”.

  La Iglesia Ortodoxa Copta de Alejandría es independiente y no está en comunión ni con la Iglesia Ortodoxa ni con la Iglesia Católica. La separación tuvo lugar después del Concilio de Calcedonia, en el año 451, por divergencias doctrinales en el entendimiento de la persona y de las naturalezas humana y divina de Cristo.

  La liturgia copta tiene origen alejandrino, con aspectos tomados prestados de las liturgias bizantina y siria. Tiene una función catequética muy importante en la educación de los jóvenes. Los obispos son nombrados por el patriarca, tras consultarlo con la comunidad. El obispo consulta a la comunidad cuando tiene que elegir a sus sacerdotes seculares. Los sacerdotes coptos se casan antes de la ordenación, pero no pueden volver a casarse en caso de viudedad.

  El jefe de la Iglesia copta es el papa de Alejandría, que tiene su sede en El Cairo. El actual patriarca ortodoxo copto es Tawadros II.

+ Crónica de la muerte de Shenuda III:

  Conforme a sus deseos, Shenouda III será enterrado el próximo martes en el monasterio de San Bishoy, en la región de Wadi Natrun, entre El Cairo y Alejandría. Designado en 1971 Papa de Alejandría y patriarca de la Iglesia copta ortodoxa de San Marcos, la máxima autoridad de los cristianos coptos.

Vestido con su típica corona y una túnica con adornos dorados, el cadáver del Papa es mostrado a los fieles sentado en la silla de San Marcos, quien difundió el cristianismo ortodoxo en Egipto, informó la televisión estatal egipcia. El cuerpo de Shenouda III fue expuesto inicialmente en un féretro y posteriormente fue sentado en un trono ceremonial con una túnica religiosa bordada, una mitra de oro sobre la cabeza y sujetando un báculo”.

  Durante los primeros años de su pontificado mantuvo una relación amistosa con el entonces presidente egipcio, Anuar el Sadat, pero en 1981 se rompió por las críticas del Papa a la pasividad del gobierno ante la ola de violencia anti-copta protagonizada por el extremismo islámico. Esas críticas le valieron una orden presidencial de deportación al monasterio San Bishoy, en Wadi El Natrun.

  Cuando el entonces presidente Hosni Mubarak levantó la orden impuesta por su predecesor, miles de personas lo recibieron en una manifestación religiosa inédita en la historia copta moderna.
El Papa copto siempre insistió en mantener un diálogo teológico con otras iglesias como la ortodoxa oriental, la católica romana y la anglicana.

- Delfos y el Monte Parnaso

                           La Antigua Delfos es uno de los lugares más increíbles del país, además de ser uno de los mejores lugares que pue...