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sábado, 1 de junio de 2024

- Monasterio de la Transfiguración

                

El Monasterio de la Transfiguración o «Sveto Preobrazhenie Gospodne» es un monasterio ortodoxo situado en el desfiladero Dervent del río Yantra . Se encuentra cerca del pueblo de Samovodene, a siete kilómetros al norte de Veliko Tarnovo, en el centro norte de Bulgaria.


Se cree que el monasterio fue fundado en el siglo xi como un claustro del monasterio de Vatopedi en el Monte Athos. En 1360, cuando Tarnovo fue la capital del Segundo Imperio búlgaro y las tradiciones del hesicasmo eran populares en Bulgaria, se convirtió en un monasterio autónomo por orden del zar Iván Alejandro de Bulgaria.

Se trata del monasterio más grande de la región de Veliko Tarnovo y el cuarto de Bulgaria.  Y es uno de los cinco monasterios estauropégicos de la Iglesia ortodoxa búlgara, es decir, está subordinado a un patriarca de la iglesia, no a un obispo. 

De hecho, se convirtió en un Monasterio autónomo en el siglo XIV por orden del zar Iván Alejandro de Bulgaria y su florecimiento se encuentra vinculado a la caridad de su segunda esposa, Sarah Teodora, una judía conversa, y su hijo Iván Shishman. Por ello, se le conoce también el monasterio de Sara monasterio de Shishman. Esta legendariamente vinculada a la caridad de la segunda esposa del zar Iván Alejandro de Bulgaria.

Después de la conquista otomana de Bulgaria, el monasterio fue saqueado y quemado varias veces por los turcos y finalmente fue destruido por completo. Fue restablecido en 1825 por el padre Zoticus del Monasterio de Rila por medio de donaciones.

En 1832, un firmán del sultán otomano permitió la construcción de una nueva iglesia monástica, la iglesia fue diseñada por el célebre arquitecto del renacimiento nacional búlgaro Kolyu Ficheto y terminada en 1834. La iglesia en forma de cruz cuenta con tres ábsides, una cúpula única y un nártex cubierto.

Los iconos y los frescos de la iglesia principal fueron pintadas por otro artista famoso Zahari Zograf, que trabajó en el monasterio entre 1849 y 1851, después de terminar su decoración del Monasterio de Troyan. Entre los murales más notables están los del Juicio Final, la Rueda de la Vida, el nacimiento de la Madre de Dios, la Última Cena. Zograf también pintó a los santos Cirilo y Metodio, así como un autorretrato. Además, la iglesia principal fue ricamente decorada en el exterior y un iconostasio tallado en madera y chapados en oro fueron instalados.

Entre 1858 y 1863 Kolyu Ficheto construyó el campanario de siete campanas, los edificios residenciales y la entrada principal, así como la capilla subterránea de San Andrés y la pequeña iglesia de la Anunciación en la parte superior de la misma, con los iconos de Stanislav Dospevski el sobrino de Zahari Zograf.

Aunque la estructura actual del Monasterio se remonta al período 1858-1863, como tipo de monasterios que se asemejan a fortalezas medievales, se cree que la comunidad se fundó en el siglo XI, quizás el XII ó XIII. Pero como ocurrió en tantos otros lugares de Bulgaria, sufrió los ataques y saqueos de los soldados otomanos, con lo que incluso, llegó a ser abandonado.

Pronto, el antiguo monasterio, como también aconteció en el Monasterio de Dryanovo, se convirtió en germen de nuevas ideas revolucionarias en pro de la independencia de Bulgaria. El arquitecto de los principales edificios, por ejemplo, nunca pudo terminar su trabajo porque fue ejecutado por los otomanos dada su participación en el Complot de Velcho, en 1835, para acabar con la ocupación del país.

Así las cosas, Kolyo Ficheto, el más distinguido arquitecto de Bulgaria, terminó lo que se había quedado sin finalizar del Monasterio de la Transfiguración: completó la iglesia principal, las viviendas de los monjes, el campanario del reloj y la capilla de La Anunciación. En 1891, se completó la capilla del cementerio, llamada “Resurrección de Lázaro”, y en 1894, se erigieron el comedor, el vestuario y la casa de la abadía con la biblioteca.

                    

Al mismo tiempo, Zahari Zograf, tras acabar con la decoración del Monasterio de Troyan, estaba ocupado cubriendo la iglesia de la Transfiguración con sus vívidos murales, combinando juguetonamente escenas y temas religiosos con escenas contemporáneas, modas y elementos laicos de Bulgaria

La Rueda de la Vida no es el único fresco notable que dejó allí. Zahari Zograf firmó el ícono principal de la iglesia, el de la Transfiguración, y pintó su autorretrato en la pared, una atrevida novedad que desafió la noción medieval de que los artistas deben permanecer en el anonimato ya que ninguno de ellos podría compararse con Dios, el creador.

Pero, además, entre las joyas del arte búlgaro, el Monasterio posee valiosos iconos, pintados por el pintor de iconos de Tryavna, Papa Vitan el Joven, y Stanislav Dospevski, el pintor de iconos de Samokov, que había estudiado en el extranjero y era sobrino de Zahari Zograf.

Durante los años de la Guerra Ruso-Turca (1877–1878) el monasterio se convirtió en un hospital. En gesto de gratitud tras la Liberación, los soldados rusos donaron campanas y candelabros al monasterio y libros litúrgicos para la iglesia.

Crónica de una visitante al Monasterio

Este Monasterio está a 8 km de Veliko Tarnovo. Nos gustó mucho, aunque es verdad que está descuidado, y un poco abandonado, pero la estructura y las pinturas son impresionante y que decir del lugar, es espectacular.

Por una carretera de curvas, atravesando un bosque frondoso llegas al monasterio sobre un precipicio y bajo un acantilado de roca blanca. Es muy bonito.

Ubicado sobre un desfiladero cerca del río Yantra, este Monasterio es uno de los principales templos de la iglesia ortodoxa búlgara. Aunque sus raíces se hallan en el siglo XI y se sabe que en 1360 ya era un monasterio autónomo, tras las luchas contra los otomanos tuvo que ser completamente reconstruido. Su aspecto actual se debe a las restauraciones del s.XIX, en las que intervino el famoso pintor Zahari Zograf del Renacimiento búlgaro. Suyos son los preciosos murales que decoran la iglesia.

Como muchos monasterios búlgaros este también fue destruido durante la ocupación otomana, y reconstruido años después. Los murales del pintor Zograf incluyen una rueda de la vida y escenas de demonios y pecadores.

No hace falta ser creyente, y ni siquiera amante de la Historia y el arte, para llegar aquí y darse cuenta del magnetismo que irradia este lugar.

En el siglo XIX este emplazamiento estaba lleno de vida e ideas revolucionarias, artísticas y políticas, rompiendo el molde medieval de la antigua sociedad búlgara. Pero ya nada queda de esa vivacidad, y lo que encuentra el viajero es un lugar tranquilo y solitario, casi misterioso y lleno de paz, en el que saciar la curiosidad de las tantas historias escritas sobre este Monasterio.

Aunque realmente, el Monasterio adopta su nombre de un monje. Fue aquí donde un hombre, que sería más conocido por su nombre religiosoMatey Preobrazhenski, hizo sus votos en la década de 1840. Era una persona notable del Renacimiento, un gran vagabundo, algo reflejado en su apodo: Mitkaloto, o El Vagabundo. Viajó por todas partes, luchó en una banda revolucionaria, practicó la medicina tradicional, difundió prácticas e ideas agrícolas modernas, escribió y distribuyó libros, abrió centros comunitarios y estaba tan inmerso en la ingeniería, que construyó varios molinos mecánicos.


Un corrimiento de tierra estuvo a punto de llevárselo por delante. Hoy en día se pueden ver algunas rocas a ambos lados del monasterio, origen de este corrimiento de tierra. En 1991, una roca gigantesca cayó del acantilado y se rompió en pedazos más pequeños antes de aplastar algunas células monásticas. Un gran trozo se partió en dos y las piezas terminaron milagrosamente a ambos lados de la iglesia central. Afortunadamente, nadie salió herido.

La Rueda de la Vida de Zahariy Zograf

No hay nadie. Todo está en silencio. Ningún visitante. Ningún monje.

Nos acercamos con curiosidad a la Iglesia Principal, la de la Transfiguración, ansiosos por contemplar la Rueda de la Vida – la misma que fue impresa en los billetes de 100 leva hace 20 años – a resguardo sobre una improvisada pérgola de aluminio.

¡Es fantástica!

La rueda de la vida,

Dos ángeles la hacen girar, y mientras que en el interior se ve el paso de las estaciones y el tiempo hace mella en la vida de los hombres, en la parte exterior, el ser humano se va alzando hasta alcanzar su plenitud, cuando comienza a desvanecerse para terminar su vida segado por la guadaña de la muerte.

Se ve que el Monasterio está habitado y los edificios son funcionales. Los magníficos frescos de los muros exteriores, de hace dos siglos, conjugan su supervivencia con aparatos de aire acondicionado y conexiones precarias de cables que harán que un día todo sea consumido por las llamas.

Una señora custodia una pequeña puerta azul por la que se accede a la Iglesia y allí, entre el humo de las velas y el color de las paredes, se muestra la magia.

Las representaciones, las escenas, la sillería, el iconostasio, los candelabros,… Me gusta absolutamente todo de este misterioso lugar. Concebido como lugar de culto, parece que verdaderamente acerca el alma a Dios.

Los edificios exteriores se encuentran en sintonía con el estado de decadencia de la Iglesia Principal, salvo la zona de comedor, también decorada con escenas religiosas en los vívidos colores característicos de la técnica mural religiosa de Bulgaria.

Nadie más. Sólo nosotros. Despedimos el lugar con un sentimiento que casi no podría describirse con palabras: el sentimiento de emoción de haber visitado un casi sobrenatural espacio que probablemente termine por extinguirse.


Otro Monasterio muy recomendable de visitar es el Monasterio de Dryanovo. Ubicado a las faldas de unos impresionantes acantilados, también cuenta con una historia de destrucción y revolución. El plus que tiene la visita a este monasterio es que tras la visita se pude explorar el Sendero ecológico de Bryanovo. Una ruta circular bien señalizada que empieza y acaba en el Monasterio. Es una ruta de unas 4 horas atravesando frondosos bosques







miércoles, 29 de mayo de 2024

- Arbanasi, iglesias escondidas

Arbanasi es un pueblo del municipio de Veliko Tarnovoprovincia de Veliko Tarnovo, situado en una meseta entre las grandes ciudades de Veliko Tarnovo (cuatro kilómetros de distancia) y Gorna Oriajovitsa.

A pesar de su pequeño tamaño, Arbanasi que se encuentra a solo 4 kilómetros de Veliko Tarnovo, cuenta con ambiente muy agradable y varios restaurantes en los que sentarse a degustar gastronomía local.

Es conocido por su rica historia y la gran cantidad de monumentos históricos, como las iglesias de los siglos XVII y XVIII y ejemplos de la arquitectura del renacimiento nacional búlgaro, que lo han convertido en un popular destino turístico.

La pequeña Arbanasi, con menos de 300 habitantes, alberga uno de los mejores conjuntos arquitectónicos del Renacimiento nacional búlgaro.

                Entrada a una de las iglesias antiguas y debajo, su interior

Varias fuentes históricas, e incluso el propio nombre de Arbanasi, sugieren que la población original de la aldea era albanesa, ya que, a lo largo de la Edad Media y el dominio de los otomanos, muchos albaneses se trasladaron a esta parte de los Balcanes formando comunidades. Muchos de ellos fueron luego absorbidos por la mayoría búlgara, o reasentados en Transilvania a principios del siglo XIX.

            El muro lateral de la iglesia en forma de granero para evitar la persecución 
                            Puerta de entrada a la iglesia, abajo su interior
                Una imagen del interior de la iglesia de Arbanasi (visitantes atendiendo a la guia

Los cristianos albaneses que fundaron Arbanasi probablemente eran personas de Épiro, reasentados aquí después de la invasión otomana de los Balcanes Occidentales. Aquí, en su nuevo hogar, experimentaron varios siglos de prosperidad. 


Desde el exterior, los muros de piedra desnuda de esta iglesia del siglo XVII impiden adivinar los espléndidos colores, figuras y escenas religiosas que aguardan en su interior. Al llegar y atravesar la puerta de madera del muro que la rodea, en realidad parece que vas a visitar un almacén ¿Esto es realmente la Iglesia de Arbanasi?

La Iglesia de la Natividad de Cristo, también conocida como Iglesia Rozhdestvo Hristovo, es la más antigua y la más espectacular todas las atracciones culturales históricas de la aldea de Arbanasi, a escasos 10 kilómetros de Veliko Tarnovo.


                     El muro lateral de la iglesia en forma de granero para evitar la persecución 
                                        Debajo algunas de las pinturas del interior


El pueblo y sus alrededores eran propiedad personal de una larga lista de dignatarios otomanos, incluido un yerno del sultán Süleyman el Magnífico, y los habitantes estaban exentos de una serie de impuestos. Esto convirtió a Arbanasi en un lugar privilegiado para hacer negocios: lana, carne o joyas, y para comerciar en todo el imperio. Inevitablemente, otras nacionalidades comenzaron a llegar, aumentando la población de la aldea cuatro veces en el transcurso de varias décadas. En cierto punto, Arbanasi tenía una población mayor que la vecina Tarnovo.

La mayoría de estas personas, albaneses, griegos y walachianos, abandonaron Arbanasi durante las incursiones de bandidos del siglo XVIII y nunca regresaron. A principios del siglo XIX, la población del pueblo ya era predominantemente búlgara.

En esta histórica población, cuyos orígenes se remontan al 1538, llegaron a levantarse unas 1000 casas durante dicho periodo. La mayoría pertenecían a artesanos y comerciantes que se enriquecieron negociando con valacos, rusos y polacos.

El nombre del pueblo deriva de la palabra Arbanas que significa «albanés» en búlgaro medieval. Durante la era otomana, el término turco Arnavud que significa «albanés» también se usó como un nombre para el pueblo. Desde 2015, Arbanasi tiene una población de 349 habitantes.

Además de pasear sin rumbo admirando sus casas, os sugerimos visitar la Iglesia de la Natividad para contemplar sus bellos iconostasios.


La Iglesia de la Natividad de Arbanasi

Arbanasi destila encanto por sus cuatro costados. Esta pequeña aldea de apenas un puñado de calles empedradas concentra una cantidad de monumentos y edificios históricos impresionante. 

Entre todos ellos, destaca la Iglesia de la Natividad o Iglesia Rozhdestvo Hristovo. 

Sus recios muros exteriores no hacen presagiar el espectáculo que encontraremos en su interior, un conjunto de pinturas murales de extraordinario valor y gran espectacularidad visual. Sin duda, un lugar que ver en Bulgaria imprescindible.

Hay quien llama a la Iglesia de la Natividad de Arbanasi, la Capilla Sixtina de Bulgaria. Pero yo creo que quien puso en nombre se quedó corto. Pues si Miguel Ángel retrató con maestría cada una de las escenas de la Capilla de El Vaticano, la afluencia de turistas le resta, en mi opinión, esa aura de misticismo que te lleva a Dios y que sí se encuentra en Arbanasi.

La Iglesia fue construida a partir de las donaciones de comerciantes ricos e impresiona por sus murales. La mayoría de ellos datan de los años 30 del siglo XVII y están perfectamente conservados.

La construcción de la Iglesia de la Natividad, pese a su planta rectangular, posee una laberíntica distribución de sus estancias ya que, desde el naos o nave central, se accede por una pequeña puertecita a un nártex, usado como estancia para mujeres, que lleva a la capilla de San Juan Bautista – su patrón-, y también posee una larga galería.

Pero lo que realmente sorprende de esta Iglesia es que cada centímetro de sus muros se encuentra decorado. Además de las pinturas bíblicas tradicionales de la vida de la Virgen María, el árbol de Jesé en el Nartex, hay imágenes de antiguos filósofos y poetas griegos, como Homero, Aristóteles o Platón que reflejan las tendencias humanísticas de la época.

Entre los murales de la capilla más interesantes e impresionantes se encuentran esas escenas dedicadas a San Juan Bautista.

El iconostasio está hecho con precisión y es una obra maestra del tallado en madera tradicional búlgara

La rueda de la vida

Una de las pinturas más populares de la galería es La rueda de la vida, que se combina con los signos del zodíaco. En esta composición se muestra la relación filosófica entre el zodíaco, las estaciones y la vida humana.


Los frescos tenían representaciones auténticamente reconocibles de las escenas bíblicas, de los Santos conocidos, de la Dormición de la Virgen. Y tan embobados estábamos que ni caímos en la cuenta de que, aunque está prohibido hacer fotos, como en el resto de templos ortodoxos, debíamos aprovechar la ausencia de vigilancia –eso sí, cámaras había por un tubo- para ilustrar esta entrada. Así que, nos dimos la vuelta, y disparamos a diestro y siniestro.



Los investigadores creen que el interior de la iglesia de la Natividad es la descripción más grande y detallada de los temas y motivos cristianos en Bulgaria. Además, el altar tallado en madera del siglo XVII es también uno de los más antiguos y mejor conservados del país.

Pero la Iglesia de la Natividad no es la única Iglesia con murales que posee Arbanasi. Construidas en la época de mayor prosperidad, entre los siglos XVI y XVIII, cuando Arbanasi era lugar de 1,000 hogares y 11 sacerdotes, la aldea cuenta con cinco iglesias y dos monasterios, además de una casa-museo.

La Iglesia de los Santos Arcángeles Miguel y Gabriel. Dos de las pinturas murales más interesantes de la iglesia son “Descenso a los infiernos” y “El Nacimiento de Cristo”.


El Templo de San Demetrio, no abierto a visitantes.

La Iglesia de San Jorge, no abierto a visitantes.

El Templo de San Atanasio, no abierto a visitantes.

El Convento femenino de la Santísima Virgen. El monasterio preserva el icono milagroso de la Virgen Troerouchitsa, que también se denomina “María llorando” porque se enterró después que las monjas huyeran de las tropelías de los Otomanos y un campesino lo encontró después de oír los gemidos que surgían de la tierra.

Monasterio de San Nicola con la Capilla de San Elías. En la iglesia de San Nicola hay otro icono milagroso de María. Según la leyenda, ella ayuda a las mujeres que quieren ser madres y que obligatoriamente deben realizar el siguiente ritual: después de la oración ante la Virgen María, se coloca una moneda en el icono; si la moneda se pega, la Virgen oirá la oración; si la moneda se cae, el deseo de tener un niño no se cumplirá.









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