Arbanasi es un pueblo del municipio de Veliko Tarnovo, provincia de Veliko Tarnovo, situado en una meseta entre las grandes ciudades de Veliko Tarnovo (cuatro kilómetros de distancia) y Gorna Oriajovitsa.
A pesar de su
pequeño tamaño, Arbanasi que se encuentra a solo 4 kilómetros de Veliko
Tarnovo, cuenta con ambiente muy agradable y varios restaurantes en los que
sentarse a degustar gastronomía local.
Es conocido por su rica historia y la gran cantidad de monumentos históricos, como las iglesias de los siglos XVII y XVIII y ejemplos de la arquitectura del renacimiento nacional búlgaro, que lo han convertido en un popular destino turístico.
La pequeña Arbanasi,
con menos de 300 habitantes, alberga uno de los
mejores conjuntos arquitectónicos del Renacimiento nacional búlgaro.
Una imagen del interior de la iglesia de Arbanasi (visitantes atendiendo a la guia
Los cristianos albaneses que fundaron Arbanasi probablemente eran personas de Épiro, reasentados aquí después de la invasión otomana de los Balcanes Occidentales. Aquí, en su nuevo hogar, experimentaron varios siglos de prosperidad.
Desde el exterior, los muros de piedra desnuda de esta iglesia del siglo XVII impiden adivinar los espléndidos colores, figuras y escenas religiosas que aguardan en su interior. Al llegar y atravesar la puerta de madera del muro que la rodea, en realidad parece que vas a visitar un almacén ¿Esto es realmente la Iglesia de Arbanasi?
La Iglesia de la Natividad de Cristo, también conocida como Iglesia Rozhdestvo Hristovo, es la más antigua y la más espectacular todas las atracciones culturales históricas de la aldea de Arbanasi, a escasos 10 kilómetros de Veliko Tarnovo.
La mayoría de estas
personas, albaneses, griegos y walachianos, abandonaron Arbanasi durante las
incursiones de bandidos del siglo XVIII y nunca regresaron. A principios del
siglo XIX, la población del pueblo ya era predominantemente búlgara.
En esta histórica
población, cuyos orígenes se remontan al 1538, llegaron a levantarse unas 1000
casas durante dicho periodo. La mayoría pertenecían a artesanos y comerciantes
que se enriquecieron negociando con valacos, rusos y polacos.
El nombre del pueblo deriva de la
palabra Arbanas que significa «albanés» en búlgaro medieval. Durante
la era otomana, el término turco Arnavud que
significa «albanés» también se usó como un nombre para el pueblo. Desde 2015,
Arbanasi tiene una población de 349 habitantes.
Además de pasear
sin rumbo admirando sus casas, os sugerimos visitar la Iglesia de
la Natividad para contemplar sus bellos iconostasios.
La
Iglesia de la Natividad de Arbanasi
Arbanasi destila encanto por sus cuatro costados. Esta pequeña aldea de apenas un puñado de calles empedradas concentra una cantidad de monumentos y edificios históricos impresionante.
Entre todos ellos, destaca la Iglesia de la Natividad o Iglesia Rozhdestvo Hristovo.
Sus recios muros exteriores no hacen
presagiar el espectáculo que encontraremos en su interior, un conjunto de
pinturas murales de extraordinario valor y gran espectacularidad visual.
Sin duda, un lugar que ver en Bulgaria imprescindible.
Hay quien llama a la
Iglesia de la Natividad de Arbanasi, la Capilla Sixtina de Bulgaria. Pero yo creo que
quien puso en nombre se quedó corto. Pues si Miguel Ángel retrató con maestría
cada una de las escenas de la Capilla de El Vaticano, la afluencia de turistas
le resta, en mi opinión, esa aura de misticismo que te lleva a Dios y que sí se
encuentra en Arbanasi.
La Iglesia fue
construida a partir de las donaciones de comerciantes ricos e impresiona por
sus murales. La mayoría de ellos datan de los años 30 del siglo XVII y están
perfectamente conservados.
La construcción de la
Iglesia de la Natividad, pese a su planta rectangular, posee una laberíntica distribución de
sus estancias ya que, desde el naos o nave central, se
accede por una pequeña puertecita a un nártex, usado como estancia para
mujeres, que lleva a la capilla de San Juan Bautista – su patrón-, y también
posee una larga galería.
Pero lo que realmente
sorprende de esta Iglesia es que cada centímetro de sus muros se encuentra
decorado. Además de las pinturas
bíblicas tradicionales de la vida de la Virgen María, el árbol de Jesé en el Nartex, hay imágenes de antiguos filósofos y poetas
griegos, como Homero, Aristóteles o Platón que
reflejan las tendencias humanísticas de la época.
Entre los murales de la
capilla más interesantes e impresionantes se encuentran esas escenas dedicadas a San
Juan Bautista.
El iconostasio está hecho con precisión y es una obra maestra del tallado en madera tradicional búlgara
La rueda de la vida
Una de las pinturas más
populares de la galería es La
rueda de la vida, que se combina con los signos del zodíaco. En
esta composición se muestra la relación filosófica entre el zodíaco, las
estaciones y la vida humana.
Los frescos tenían representaciones auténticamente
reconocibles de las escenas bíblicas, de los Santos conocidos, de la Dormición de la Virgen.
Y tan embobados estábamos que ni caímos en la cuenta de que, aunque está
prohibido hacer fotos, como en el resto de templos ortodoxos, debíamos
aprovechar la ausencia de vigilancia –eso sí, cámaras había por un tubo- para
ilustrar esta entrada. Así que, nos dimos la vuelta, y disparamos a diestro y
siniestro.
Los investigadores creen
que el interior de la iglesia de la Natividad es la descripción más grande y
detallada de los temas y motivos cristianos en Bulgaria. Además, el altar
tallado en madera del siglo XVII es también uno de los más antiguos y mejor conservados
del país.
Pero la Iglesia de la
Natividad no es la única Iglesia con murales que posee Arbanasi. Construidas en
la época de mayor prosperidad, entre los siglos XVI y XVIII, cuando Arbanasi
era lugar de 1,000 hogares y 11 sacerdotes, la aldea cuenta con cinco iglesias
y dos monasterios, además de una casa-museo.
La Iglesia
de los Santos Arcángeles Miguel y Gabriel. Dos de las pinturas
murales más interesantes de la iglesia son “Descenso a los infiernos” y “El
Nacimiento de Cristo”.
El Templo
de San Demetrio, no abierto a visitantes.
La Iglesia
de San Jorge, no abierto a visitantes.
El Templo
de San Atanasio, no abierto a visitantes.
El Convento
femenino de la Santísima Virgen. El monasterio preserva el
icono milagroso de la Virgen Troerouchitsa, que también se denomina “María llorando”
porque se enterró después que las monjas huyeran de las tropelías de los
Otomanos y un campesino lo encontró después de oír los gemidos que surgían de
la tierra.
Monasterio de San Nicola con la Capilla de San Elías. En la iglesia de San Nicola hay otro icono
milagroso de María. Según la leyenda, ella ayuda a las mujeres que quieren ser
madres y que obligatoriamente deben realizar el siguiente ritual: después de la
oración ante la Virgen María, se coloca una moneda en el icono; si la moneda se
pega, la Virgen oirá la oración; si la moneda se cae, el deseo de tener un niño
no se cumplirá.